Retorno a Gaza (3):
Sobre la (in)Justicia en el
reino de "Nunca Hamás"
Hay muchos conceptos en el mundo
árabe que no coinciden con ideas, sentires y tradiciones de la tradición
greco-judía de Occidente. El sentido de la justicia es uno de ellos. En la
Israel de hoy hay un sinfín de problemas cuando en una localidad de beduinos,
drusos, circasianos o simples árabes israelíes ( lo que tampoco es simple pues
muchos se autodenominan palestinos, pese a que ni a la fuerza aceptarían ser súbditos
de los gobiernos de Ramalah o Gaza), se desata un asesinato, y a través de él,
¨la venganza de sangre¨, esto es, una guerra entre 2 tribus o familias, hasta
que un pacto de mediación o ¨Sulja¨ , termine la carnicería de ambos
bandos, muchas veces con decenas de muertos y heridos , y luego de días,
semanas y a veces meses. Se concreta un pacto en el que la parte afrentada (la
familia del primer muerto, porque muertes hay muchas en este fenómeno) recibe
una indemnización material que honre al muerto, una cantidad de cabras, ovejas
o camellos, o bien dinero, y también es común una futura boda de 2 jóvenes de
ambas tribus o familias para sellar el pacto con la unión de ¨las sangres¨,
porque muchos se quedan con odio y la mano en el puño de la daga. Cuando vivía
en el kibutz en el desierto del Neguev, había una gran familia de beduinos nómades
que pedía cada invierno permiso para acampar durante el invierno en los campos
sin cultivar. Con la primavera levantaban las tiendas del ganado y la de la
gran familia ( esposo, mujeres e hijos, así como algunos abuelos), y hacían una
fiesta o ¨jafla¨ para honrar y agradecer a los huéspedes, en el que se
mataba y cocinaba una cabra, y estaban invitados muchos de los altos
funcionarios comunitarios: el secretario, el tesorero, el encargado de los
campos, y personas como yo, curiosa y admiradora de esta gente no aferrada a bienes
materiales. Su cultura es la tradición oral, y yo crecí entre historias de café,
que aquí eran de fogón. Preguntaba sobre como sabían si el próximo año seria
lluvioso o no ( y los ancianos siempre le acertaban!), sobre marcas y huellas
en la arena, y una vez pregunte sobre ¨la lógica¨ de la venganza de sangre. El
anciano me miro fijo, como ellos acostumbran, y me dijo: ¨ustedes no entienden
nada de estas cosas. Creen que es un gusto, que la gente se mata porque si, por
mera venganza. Es exactamente al revés: es para evitar y prevenir. La venganza
de sangre obliga a todo beduino hasta una cadena de 5tos. primos a tomar parte,
es un deber. Pero es lo que permite a una niña beduina estar bien lejos de su
carpa, en medio del desierto con su rebaño, con la seguridad que nada le
pasará. Porque si alguien la ataca traerá a sí mismo y a toda su familia mucha
muerte y desgracia, y su propia familia lo maldecirá. La venganza de sangre no
es para matar, sino precisamente para evitar crímenes¨.
Ahora bien, lo que era cierto en
tiempos de tribus nómades, se modifica en los reinos de los últimos siglos,
y es ante todo importante entender que no se puede juzgar de un modo cierto
cosas de estos pueblos con la lógica occidental, por no decir desde Europa o
EE.UU. El elevado sentido del honor genera muchas ofensas, intrigas y cuentas
pendientes, que pueden ser reales o imaginarias (¨no me gusta como el hijo del
vecino mira a mi hija¨ por ejemplo), o los estratos y a veces castas de las pirámides
del poder: sunitas, chiitas, coptos, alauís, etc. El trato de la punta de la pirámide
es siempre denigrante, abusivo y opresor. Quizás por eso el concepto de
democracia sea algo incompatible con la realidad de los países islámicos: el
poder es siempre una minoría o una mayoría que oprime al resto. Quedando un
poco más claro que los periódicos no explican estos códigos ( porque si no, no habría
corresponsales en esas tierras, ya sea porque los matarían de publicar algo
ingrato u ofensivo, o les negarían la entrada) pasemos a ver un poco como se
hace justicia en Gaza. La franja de Gaza jamás conoció independencia: al
gobernador militar turco lo reemplazo uno británico, a este uno israelí, y
cuando Ariel Sharon decidió la retirada unilateral de Gaza, el Hamás dio un
golpe de estado tomando el poder, matando a sus hermanos laicos palestinos del
Fataj. El difunto comandante Ahmed Jabbari del Hamás, era famoso por haber
tomado prisioneros a 5 ¨peces gordos¨ del Fataj, sus enemigos jurados, haberlos
llevado a la terraza de un edificio de 14 pisos en Gaza, y de tirarlos uno por
uno al vacio. Seguramente había cuentas pendientes pero básicamente hay que
entender algo muy simple: la justicia nunca se hace en un juzgado, y si ya se
realiza, es una formalidad, un acto ¨educativo¨ e intimidatorio para el pueblo,
y un teatro para los gobiernos occidentales, que tienen debilidad por esas tonterías
como juicios, derechos y libertades. Los juicios de Mubarak o Sadam Hussein jamas les hubieran dado una oportunidad asi como ellos tampoco la dieron a sus rivales.
Con tantos conflictos internos,
Israel aprovecha para reclutar informantes y colaboradores, gente que pueden
ser tachados de traidores pero que han salvado muchas muertes de civiles israelíes.
Hay mucha gente ¨feliz¨ que un vecino odiado o pariente amenazador sea
liquidado. Esto existe y, nuevamente, hay que estar al tanto de muchas
intrigas. Es un hecho. Junto con esto hay que destacar otro más: no todos los
asesinados como ¨colaboracionistas con Israel, lo son. Sobre todo en una
dictadura islamista como la de Hamás. Existe en la franja de Gaza una palabra mágica
y maldita a la vez: ¨shazuz¨, que quiere decir colaborador con el
enemigo. Si en la calle de Gaza tres personas de influencia o poder te señalan
y dicen que eres ¨shazuz¨ , pues en forma automática pasas a serlo. de
mas esta decir que no hacen falta pruebas ni que hay a quien apelar. Y toda
persona sensata entenderá que es una forma muy practica de deshacerse de gente
odiada, de cerrar afrentas, de liquidar deudas liquidando al prestamista, de
poner fin a celos patológicos y muchas situaciones más. La pobre gente que el mundo
vio arrastrados por motos en las calles de Gaza durante el último conflicto, quizás
alguno haya sido colaboracionista, y quizás todos chivos expiatorios. ¿Derechos
de un acusado? No en tierras del Hamás, y no por otra mentalidad o concepto: aquí la
acusación es el veredicto.