Retorno a Gaza (2):
Tiempos de prosperidad, tiempos de calma.
Cuando llegue por vez primera a Gaza era soldado conscripto y me llevaron a hacer guardias a la entonces base militar de Netzarim, un puesto del arma del NAJAL (Juventud Pionera Combatiente) cuya función era paralelamente al servicio militar fundar nuevos asentamientos agrícolas, en un pasado dentro de línea verde, y desde 1967 cada vez más en los territorios ocupados. Edificios prefabricados en medio de dunas de arena y vegetación salvaje, eso era Netzarim. Cuando llegue como reservista unos 15 años más tarde era un próspero asentamiento de religiosos, con muchas familias, colegio y edificios como los de cualquier moshav o kibutz.
En el camino a Netzarim paramos en el centro de la ciudad de Gaza, en la avenida Al-Nasser, cerca de la rotonda conocida como ''Plaza Palestina'' ( en hebreo fonéticamente no muy limpio Kikar Falestín) y por allí estaba la gobernación militar no muy lejos. El chofer del camión militar, soldado como nosotros pero no combatiente, sabía perfectamente dónde comprar cigarrillos importados, dónde los casetes de música de Um-Kultum, diva de la música egipcia muy admirada por muchos judíos de origen oriental, y nos llevo a almorzar a un puesto a la vuelta de la gobernación militar, lugar donde vendían según el ''el mejor ful medames de todo Gaza''. Así como la pasta de garbanzo y la de sésamo son bases vitamínicas de la comida de todos los pueblos del desierto, esta es una variedad de poroto egipcio, que es la base de la comida de los pobres en Egipto. Apunto el hecho que entonces, 1980, este y muchos soldados no combatientes se movían por Gaza con una absoluta falta de preocupación y sin armas, rodeados de decenas de miles de personas que no les tenían simpatía alguna. Pero los lugareños trabajaban en su gran mayoría en Israel, y teniendo- con toda la falta de derechos sociales y laborales- un nivel de bienestar económico más alto dentro de los países árabes sin petróleo. Muchos trabajaban en Kuwait y Arabia Saudita y enviaban sus salarios a Gaza. Siempre había algún atentado cada tanto y las normas se endurecían, pero rápidamente las cosas volvían a la rutina: arreglar un auto en un taller árabe costaba menos de la mitad que en Israel, donde todo tiene impuestos y los salarios son más caros, o productos agrícolas ( pollos, huevos, verduras) no tenían inspección veterinaria ni de ningún tipo. Todos los trabajos sucios o duros en Israel ( construcción, jardinería, limpieza, mozos, cocina ) eran con mano de obra árabe y muchos permanecían toda la semana en territorio israelí y volvían los fines de semana para ver la familia.
Viajando por la zona costera de la ciudad de Gaza había cantinas con vista a las hermosas playas, y hasta algunas villas de gente rica. Me llamo mucho la atención un señor de negocios que como fantasía extravagante o símbolo de riqueza tenía una media docena de pavos reales paseando por el jardín de la casa. Siempre las patrullas paraban frente a esta casa para mirar unos instantes esos delirios de grandeza. Y estaba la zona norte y exclusiva de Beit Lahía, con casas de muchos pisos con porteros eléctricos y coches de lujo frente a las casas. Quien tenía invernaderos también era un nuevo rico. Con el tiempo y charlando con lugareños nos comentaron una vez que para hacer dinero había que estar conectado con los judíos ( es decir hacer negocios con israelíes) o ser cercano a algún pez gordo del Al Fataj, organismo que controlaba mucho de lo económico o recibía ''donaciones'' y coimas. Esta corrupción les gano muchos enemigos, pero si se cuenta con el hecho que durante décadas el pueblo palestino fue (y es) el pueblo MAS SUBSIDIADO DEL PLANETA,y no se puede entender como hubo niños con hambre allí. La respuesta es simple: Sua Arafat, viuda del dirigente, es hoy una de las 10 mujeres más ricas del planeta. Esos subsidios y donaciones jamás llegaron al pueblo palestino, sino a la cúpula del Fataj y allegados de Arafat como la ''Fuerza 17'', su guardia pretoriana y de confianza.
Al ser este organismo laico, además de corrupto, el islamismo islámico local tomo mas y mas fuerza bajo el lema que todas las guerras con Israel se perdieron como castigo divino por el alejamiento de la fe y por la corrupción.
De todos modos los grandes atentados de entonces llegaban desde el exterior, de los campamentos de refugiados en el Líbano. Gaza era un barril de pólvora, pero eran tiempos donde económicamente se podía vivir.
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